El Inconsciente



Es una especie de caja negra y fuerte que guarda nuestros más profundos secretos. Abrirla e inspeccionarla es todo un trabajo nada fácil ni accesible al común de todos nosotros. Por esto es importante a través de un ejercicio bien dirigido llegar a los puntos fundamentales que en algunos momentos de nuestras vidas nos impide ver con claridad las cosas fundamentales, no solamente de nuestro comportamiento sino también el efecto de dichos comportamientos. Cuando nuestra vida tiene que ver de alguna forma con el contacto o manejo de público, que en realidad hoy son la mayoría de profesiones, o bien cuando dependemos de una organización, también por razones profesionales, dentro de la cual hay de por medio muchos intereses, empezando por el de conservar el empleo.

Es importante, entonces, que conozcamos al máximo que hay en realidad en nosotros, que capacidades podemos aún desarrollar mucho más que las que creemos conocer de nosotros mismos. En algún momento de nuestras vidas podemos llegar a la conclusión, por arrogancia o por ignorancia, que no necesitamos de ciertas herramientas que nos permitan avanzar aún más y descubrir capacidades escondidas que nunca hubiésemos sospechado que existían. Pero para esto es necesario atrevernos a desmontar nuestras estructuras mentales, a dudar un poco de la imagen congelada y definitiva que tenemos, tanto por defecto como por exceso, de nosotros y corregirlas aprovechando al máximo los nuevos hallazgos y utilizarlas en beneficio de nosotros mismos o de terceros que necesiten de este potencial.

El inconsciente es una maquina que funciona y regula o desregula nuestra vida, incluso sin que nosotros lo sepamos, es decir él pasa por encima de nuestro consciente reorganizándolo, no siempre con un fin positivo en función de nuestros objetivos. ¿Por qué cuando me propongo llevar acabo una actividad de la cual puede depender mi propia felicidad y la de mi familia, termino haciendo todo lo contrario? ¿O Por qué después de haber hecho todo lo posible por acumular la mayor parte de recursos: económicos, sociales, simbólicos, culturales; no logro sentir la satisfacción necesaria y equilibrada con mi entorno social vital, familia y/o amigos? Las respuestas a este tipo de preguntas las podemos tener a mano, solo que no sabemos como llagar a ellas.

Mediante talleres dirigidos podemos darle respuesta a estas y muchas otras preguntas fundamentales de nuestra vida, sobre todo cuando hacemos parte de organizaciones, bien estructuradas que en apariencia no sugieren ninguna duda, ya sea como dirigentes, cuadros medios o bajos, o como ciudadanos que simplemente buscamos respuestas antes de lanzarnos hacia la creación de una organización por pequeña e “insignificante” que esta sea.

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